lunes, 14 de noviembre de 2016

Un ladrillo de la Basílica de Santa María la Mayor recordará para siempre el Jubileo de la Misericordia en la Catedral

Cierre de la Puerta Santa de la Catedral de Ávila
.. y la Puerta Santa se cerró. Tras casi un año siendo testigo del paso de peregrinos para ganar el Jubileo, la Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Ávila se cerraba simbólicamente en la tarde-noche de este domingo, como final del Año de la Misericordia.
Era tiempo de la clausura en las diócesis, tal y como estaba previsto en la bula "Misericordiae Vultus". Y así lo hizo nuestro Obispo D. Jesús, con una Eucaristía en la Catedral, uno de los tres templos jubilares con los que ha contado Ávila. Acompañado de más de 300 fieles, y un gran número de sacerdotes, Mons. García Burillo aseguraba que "celebrar el Jubileo de la Misericordia ha significado poner en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades a Jesucristo, la Misericordia hecha carne, que hace visible para nosotros el gran Amor de Dios".

En su Homilía, hacía un balance muy positivo de lo que ha supuesto este Año de gracia para la diócesis abulense: "Hemos vuelto nuestra mirada a Cristo y hemos contemplado el misterio de la misericordia de Dios, fuente de alegría, de serenidad y de paz. Ha sido una invitación a vivir el amor de Dios mediante su perdón, a caminar con paso firme por la vía de la conversión personal y comunitaria". También tuvo palabras de agradecido recuerdo para los sacerdotes misioneros de la misericordia (D. Jorge Zazo, D. Diego Martín Peñas, D. Antonio Collado y D. Miguel García Yuste), quienes "han ejercido su ministerio incansablemente predicando, perdonando, absolviendo. Hoy les damos las gracias en nombre de la Diócesis por su servicio específico a la Misericordia divina".

Ladrillo colocado en la catedral,
proveniente de la Basílica de Santa María la Mayor
Con la mirada puesta en el futuro, D. Jesús se preguntaba ¿cómo podremos seguir viviendo de la misericordia de Dios? "Las obras de misericordia, corporales y espirituales siguen siendo los cauces más efectivos que expresan nuestro compromiso con el hombre de hoy. El ladrillo procedente de la puerta de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, que se abrió para el Jubileo de la Misericordia, nos lo recordará siempre en esta catedral. Señor, ayúdanos con tu gracia a perseverar en el amor". En efecto, como señalaba el Obispo en su alocución, en esta clausura del Año de la Misericordia se ha colocado en una columna de la Catedral (la que se encuentra a la derecha, junto a la imagen de Santa
Teresa, antes de llegar a la puerta de la sacristía y al Presbiterio) un ladrillo proveniente del muro de la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor, de Roma. Un muro que había sido colocado tras el Jubileo del año 2000, y retirado tras la apertura de la Puerta Santa de dicha Basílica en este Año de la Misericordia. 

Al término de la Eucaristía, los fieles recibieron un ejemplar de la nueva Carta Pastoral de nuestro Obispo, que lleva por título "Bienaventurados los misericordiosos". Se trata de tres catequesis que nuestro Obispo predicó a los jóvenes durante la pasada Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia, por encargo del Pontificio Consejo de Laicos. Dado su origen, están escritas en un lenguaje muy accesible y directo, con lo que, a buen seguro, se convertirán en un instrumento pastoral muy adecuado para trabajarlo en parroquias, movimientos y grupos de laicos.

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